¿Que representan hoy los Estados Unidos?
Por Paul Craig Roberts (Traducción de Montecristo)
Artículo publicado en Information Clearing House Newsletter el 18/02/08
Los estadounidenses tradicionalmente imaginaban su país como “una ciudad sobre una colina”, “una luz hacia el mundo”. Actualmente se engañan al pensar eso. Las encuestas indican que el resto del mundo considera a los Estados Unidos y a Israel como las dos más grandes amenazas contra la paz.
Esto no sorprende a nadie. Según las palabras de Arthur Silber: “La administración Bush ha anunciado al mundo y a todos los estadounidenses que esto es lo que los Estados Unidos representa ahora: una viciosa decisión de dominar el mundo, guerras criminales y genocidas de agresión, tortura y un cada vez más brutal y brutalizante Estado autoritario en el país. Eso es lo que representamos”.
Dirigiéndose a sus colegas estadounidenses, Silber formula una pregunta de vital importancia: “¿Por qué soportan ustedes estos horrores?”
Su pregunta llega al meollo del asunto. ¿Tenemos los estadounidenses el honor, la humanidad, integridad y la conciencia sobre los crímenes que nuestro gobierno está perpetrando en nuestro nombre? ¿Tenemos una conciencia moral?
¿Cómo puede una conciencia moral estar reconciliada con nuestra posición de continuar tolerando a un gobierno que ha invadido dos países sobre la base de la mentira y el engaño, que ha destrozado sus infraestructuras civiles y asesinado a centenares de miles de hombres, mujeres y niños?
La matanza y la ocupación continúan a pesar de que sabemos ahora que las invasiones se fundamentaron en mentiras y en evidencias fabricadas. El mundo entero sabe esto, sin embargo, los estadounidenses continúan actuando como si las invasiones gratuitas, la masacre gratuita y la destrucción gratuita fueran justificadas y no se vislumbra ningún final.
Si los estadounidenses tienen honor, ¿cómo pueden traicionar a los Padres Fundadores que les dieron libertad tolerando a un gobierno que clama inmunidad a la ley y a la Constitución y está erigiendo un Estado policial entre ellos?
Las respuestas a estas preguntas varían. Algunos responden que un temeroso y decepcionado público estadounidense pretende conseguir en el poder del gobierno seguridad frente a los terroristas.
Otros contestan que la mayoría de los estadounidenses finalmente comprendieron que Bush soltó un espíritu maligno y trataron de detenerlo votando contra los republicanos en noviembre de 2006 para poner a los demócratas a controlar el Congreso (sin efecto alguno) y ahora están desmoralizados porque ninguno de los dos partidos envía una señal a la opinión pública ni tienen conciencia moral.
La gente se pregunta una y otra vez: “¿Qué podemos hacer?
La respuesta es: Muy poco cuando fallan las instituciones destinadas a proteger a la gente de la tiranía. En los Estado Unidos, las instituciones no han podido pasar los exámenes.
La libertad e independencia de los perros guardianes de la prensa fue destruida por la concentración de medios que permitieron la administración Clinton y el Congreso. Los estadounidenses que confiaban en los tradicionales medios impresos y en la TV simplemente no tienen idea de lo que está en marcha.
La competición política falló cuando el partido de oposición se convirtió en una tolda “yo también”. Los demócratas hasta confirmaron al fiscal general Michael Mukasey, un autoritario que se rehúsa a condenar la tortura y cuyas sentencias socavaron el habeas corpus. Tal individuo es en este momento el más alto funcionario para hacer cumplir la ley en los Estados Unidos.
El sistema judicial falló cuando los jueces federales sentenciaron que los “secretos de Estado” y la “seguridad nacional” son más importantes que la responsabilidad del gobierno y que el imperio de la ley.
La separación de poderes dejó de funcionar cuando el Congreso aceptó a la rama ejecutiva la demanda de poder primario e independencia del derecho estatutario y de la Constitución.
También dejó de funcionar cuando los demócratas se negaron a enjuiciar a Bush y a Cheney, los dos más grandes criminales de la historia política estadounidenses.
Los Estados Unidos jamás podrán recuperarse sin el enjuiciamiento de Bush y Cheney. Los precedentes de gobierno irresponsable establecidos por la administración Bush son demasiado grandes y sus daños demasiado perdurables. Sin enjuiciamiento, los Estados Unidos seguirán hundiéndose en una dictadura en la cual se tipifican como delitos las críticas al gobierno y el recurso de apelar a la Constitución. Estamos más cerca del dominio total del ejecutivo que mucha gente conoce.
Silber nos recuerda que una vez Estados Unidos tuvo líderes como el Portavoz de la Cámara, Thomas B. Reed y el Senador Robert M. LaFollette Sr., quienes concedían más valor a los principios sobre los que se fundamentaban los Estados Unidos que a los de sus carreras políticas. Quizás Ron Paul y Dennis Kucinich son de esa clase, pero los Estados Unidos han caído tan bajo que en la actualidad la gente que se sustenta en principios es marginada y no puede ser portavoz de la Cámara ni un dirigente del Senado.
Hoy en día, el Congreso es casi tan superficial como el Senado romano de la época de los césares. El 13 de febrero, el Senado aprobó a duras penas un proyecto de ley de prohibición de la tortura y de inmediato, la Casa Blanca anunció que el presidente Bush lo vetaría. La tortura es ahora el modo de ser de los Estados Unidos. El Senado de los EE.UU. sólo pudo reunir 51 votos en contra de la tortura, una indicación de que casi la mayor parte de los senadores apoya la tortura.
Bush afirma que su administración no tortura, entonces, ¿por qué vetó un proyecto de ley que la prohibía? Bush parece sentirse orgulloso de de presentar a los Estados Unidos como un país torturador.
Luego de muchos años de mentirle a los ciudadanos de EE.UU. y a los del resto del mundo en el sentido de que en la prisión de Guantánamo estaban 774 de “los más peligrosos terroristas del mundo”, el régimen de Bush está llevando a juicio a seis de sus víctimas. La vasta mayoría de los 774 detenidos han sido liberados silenciosamente. El gobierno de EE.UU. robó muchos años de vida a cientos de personas comunes que tuvieron la desgracia de estar en el sitio equivocado a la hora equivocada y fueron capturados por terratenientes y vendidos a los estúpidos americanos como “terroristas”. Porque necesitaba terroristas para mantener en marcha la farsa, el gobierno estadounidense lanzó volantes en Afganistán ofreciendo 25 mil dólares por la cabeza de cada terrorista. Los secuestros siguieron hasta que el gobierno estadounidense hubo comprado suficientes “terroristas” para convalidar la “amenaza terrorista”.
Entre los seis que EE.UU. está llevando a "juicio" se incluyen dos niños soldados talibanes y un car-pool (coche para dos pasajeros) cuyo conductor presuntamente transportó a bin Laden.
El Talibán no atacó los Estados Unidos. Los niños soldados estaban peleando en la guerra civil afgana. Los Estados Unidos atacaron a los talibanes. ¿Cómo convierte eso a los soldados talibanes en terroristas que pueden ser encerrados en Guantánamo y llevados ante un tribunal militar canguro? Si un terrorista contrata a un conducto o un taxi, ¿convierte eso al conductor en terrorista? Con respecto a los pilotos de los aviones de las líneas que trajeron a los Estados Unidos a los presuntos terroristas del 9/11, ¿también son culpables ellos?
Los juicios de Guantánamo son espectáculos de circo. Su único propósito es crear el precedente de que la rama ejecutiva puede ignorar el sistema judicial de los Estados Unidos y tratar a la gente del mismo modo en que las personas inocentes eran tratadas en la Rusia estanilista y en la Alemania de la GESTAPO. Si el régimen de Bush tuviera una evidencia real contra los detenidos en Guantánamo, no tendría necesidad de este tribunal militar canguro.
Si se necesitaran mas pruebas de que Bush no tiene caso contra ninguna de los detenidos de Guantánamo, el siguiente informe de la AP fechado el 14 de febrero de 2008 sería suficiente: “La administración Bush pidió a la Corte Suprema el jueves ‘limitar la autoridad de los jueces’ para examinar la evidencia contra los detenidos en la Bahía de Guantánamo”.
La razón por la cual Bush no quiere que los jueces vean la evidencia es que ésta no existe, excepto unas pocas confesiones logradas mediante torturas. En el sistema judicial de los Estados Unidos, la confesión obtenida por medio de tortura es autoincriminatoria e inadmisible desde el punto de vista constitucional.
El libro “Los Archivos de Guantánamo” de Andy Worthington y sus artículos online deja perfectamente establecido que los “peligrosos terroristas” que preconiza la administración de Bush es únicamente otra patraña perpetrada contra el distraído público estadounidense.
Recientemente, el no partidista Centro para la Integridad Pública publicó un informe que documenta el hecho de que los funcionarios de la administración Bush formularon 935 declaraciones falsas sobre Irak al pueblo norteamericano para engañarlo e inducirlos a estar de acuerdo con la invasión de Bush.
Hace poco, en comparecencia ante el Congreso, Condi Rice, la secretaria de Estado y ex Consejera de Seguridad Nacional de Bush, fue interrogada por el republicano Robert Wexler sobre las 56 declaraciones falsas que ha formulado.
Rice contestó: “(Yo) tomo mi integridad muy en serio y en ningún momento afirmé que sabía que eran falsas”. Ella culpó las “evaluaciones de la inteligencia”, que “eran erróneas”.
Otra mentira de Rice, como aquellos hongos atómicos que se esparcirían sobre las ciudades estadounidenses si no invadíamos Irak. Los inspectores nucleares dijeron a la administración Bush que no había armas de destrucción masiva en Irak, tal como lo ha repetido Scott Ritter una y otra vez. Toda persona informada del país sabe que no había armas. La jefatura de inteligencia británica, como lo confirma el memo filtrado de Downing Street, informó al Gabinete del Reino Unido que la administración Bush ya había decidido invadir a Irak y que estaba forjando los informes de inteligencia para justificar la invasión.
Pero vamos a suponer que Rice fue engañada por informes erróneos de inteligencia. Si hubiera sido íntegra, habría renunciado. En los días en que los funcionarios estadounidenses tenían integridad, hubieran renunciado avergonzados por tan desastrosa guerra y tan terrible destrucción por causa de su error. Pero Condi Rice
Pero Condi Rice, al igual que todos los funcionarios de Bush y de Clinton, está demasiado inflada por la autosuficiencia estadounidense y por la ambición y no tiene ningún remordimiento por su error. Condi aún puede mirarse en el espejo a pesar de que un millón de iraquíes están muriendo a causa de su error y varios millones más son refugiados sin hogar, al igual que Madeleine Albright, la secretaria de Estado de Clinton, quien todavía puede mirarse en el espejo, a pesar de compartir la responsabilidad de la muerte de de 500.000 niños iraquíes.
No hay nadie en la administración Bush con la integridad suficiente para dimitir. Es un gobierno sin verdad, sin moral, sin decencia y sin honor. La administración Bush es una plaga sobre Estados Unidos América y el mundo.
Paul Craig Roberts fue Secretario Adjunto del Tesoro durante el primer mandato del Presidente Reagan. Editor Asociado del Wall Street Journal. Ha ocupado numerosos cargos académicos, entre ellos el de Presidente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales “William E. Simón” de la Universidad de Georgetown y el de Investigador Superior de la “Hoover Institution”, Universidad de Stanford. Fue galardonado con la medalla de la Legión de Honor por el Presidente francés François Mitterrand.
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