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martes, 18 de marzo de 2008
Virulentos ataques de Bush contra Chávez
El tono que utiliza George Bush contra el presidente Hugo Chávez Frías adquiere matices cada vez más virulentos y todo hace pensar que el líder mundial del terrorismo de Estado fabrica el escenario para utilizar sus mortales armas contra la República Bolivariana de Venezuela de un momento a otro.
De acuerdo con un cable de la agencia noticiosa EFE, el engendro yanqui de Satanás, utilizó su lenguaje más ponzoñoso para atacar al líder del proceso de cambio venezolano, en un discurso ante la Cámara de Comercio Hispana, en el que defendió la necesidad de aprobar el Tratado de Libre Comercio con Colombia, país que es una impecable copia del Estado de Israel y punta de lanza para acabar con el gobierno de Chávez y su influencia internacional.
Bush, el más grande criminal de la historia de la humanidad, arremetió contra Chávez, a quien no mencionó por su nombre, pero lo acusó de mantener un "patrón preocupante de comportamiento provocador. El yanqui, asesino de pueblos y alcahueta de criminales, aludió al reciente conflicto diplomático entre Colombia y Venezuela después de que las fuerzas colombianas bombardearan un campamento de la guerrilla en territorio de Ecuador, donde asesinaron al menos a 26 personas, entre ellas, Raúl Reyes.
Bush, terror de los pueblos que aspiran a ser libres y asesino compulsivo, señaló que Chávez alabó al líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como "un buen revolucionario" y pidió que "se reconozca a los terroristas de las FARC como un Ejército legítimo".
Este excremento del diablo, quien no tiene ningún valor moral para criticar al Comandante, olvida que él es el padre de todos los exponentes del terrorismo en el mundo, entre ellos el famoso Osama bin Ladem, creado a su imagen y semejanza, especie de “coco” para asustar al pueblo estadounidense e inducirlo a aceptar todas sus medidas “sadosatánicas”, como por ejemplo, las torturas más crueles y refinadas para interrogar prisioneros, ya sean de guerra o simples ciudadanos.
También olvida el alcohólico de la Casa Blanca que su mente es una máquina diseñada por quién sabe qué demonios para asesinar niños, mujeres y ancianos en todo el mundo, en nombre de una libertad que sólo disfrutan los yanquis anidados en el seno de las grandes empresas transnacionales, especializadas solamente en fabricar capitales y destruir civilizaciones, por ese motivo, no tiene la entereza moral para criticar ni siquiera a Benito Mussolini.
Además, Bush acusa al Presidente venezolano de derrochar el dinero en campañas antiyanquis, lo que no sólo es, como se dice en Venezuela, una “tamaña entrepitura”, sino una mentira más ponzoñosa que el cáncer del mandatario yanqui, quien sólo parece alcanzar el alivio de sus penas cuando ordena inmensas masacres y destrucción de ciudades enteras.
Tal acusación, además de ser infundada, es una muestra palpable de que el nuevo Hitler yanqui no quiere aceptar que Chávez gasta más dinero en las misiones de ayuda al pueblo, como Mercal, que en otros rubros también de importancia y a los cuales tampoco desatiende. Asimismo, el demente Bush ya olvidó lo sucedido en New Orleáns con el Katrina. Él ve sólo lo que le interesa, es la actitud típica de los líderes del imperialismo, prepotentes y amenazadores.
martes, 11 de marzo de 2008
La guerra de la que no se habla en la campaña electoral de EEUU
Noam Chomsky
IAR Noticias/The New York Times Syndicate
No hace mucho tiempo se daba por descontado que la guerra de Irak sería el tema central en la campaña presidencial, como lo fue en las elecciones de mitad de período de 2006. Pero prácticamente ha desaparecido, lo que ha generado cierta perplejidad.
No debiera haberla. "The Wall Street Journal" estuvo cerca de acertar en un artículo de primera plana sobre el supermartes, aquel día de múltiples primarias: "Los temas pasan a segundo plano en la campaña 2008 a medida que los electores se enfocan en la personalidad".
Para ponerlo en forma más precisa, los temas dejan de figurar en primer plano, mientras los candidatos y sus agencias de relaciones públicas se centran en la personalidad. Como de costumbre, los temas pueden ser peligrosos. La teoría demócrata progresista sostiene que la población ("marginales ignorantes y entrometidos") debiera ser "espectadora" y no "partícipe" de la acción, como escribió Walter Lippmann.
Los partícipes están conscientes de que ambos partidos políticos están bien a la derecha de la población y que la opinión pública es consistente a través del tiempo, asunto analizado en el útil estudio "La desconexión de la política exterior", de Benjamin Page y Marshall Bouton. Es importante entonces que la atención sea desviada hacia otra parte.El trabajo concreto del mundo es dominio de un liderazgo iluminado. Y ello se revela más en la práctica que en las palabras. El Presidente Wilson, por ejemplo, sostuvo que se debía empoderar a una elite de caballeros de "altos ideales" para preservar la "estabilidad y la corrección", esencialmente en la perspectiva de los Padres Fundadores (de Estados Unidos). En años más recientes, esos caballeros se han transmutado en la "elite tecnocrática", "intelectuales de acción", los neocons "straussianos" de Bush II y otras configuraciones. Para esta vanguardia, las razones para que Irak sea sacado de la pantalla de radar no debieran ser oscuras.
Fueron convincentemente explicadas por el distinguido historiador Arthur M. Schlensinger, articulando la posición de los "palomas" hace 40 años, cuando la invasión de Estados Unidos a Vietnam estaba en su cuarto año y Washington se preparaba para sumar otros 100 mil efectivos militares a los 175 mil que ya estaban haciendo añicos Vietnam del Sur. Por entonces, la invasión suponía arduos costos, por lo que Schlesinger y otros liberales de la línea Kennedy eran reacios a pasar de halcones a palomas.
En 1966, Schlesinger escribió que "todos oramos" porque los halcones tengan la razón al pensar que el incremento militar del momento podrá "eliminar la resistencia" y, si lo hace, "todos podríamos estar saludando la sabiduría y la capacidad estadista del Gobierno" al obtener la victoria, dejando al mismo tiempo al "trágico país hecho polvo y devastado por los bombardeos, arrasado por el napalm, convertido en una tierra baldía por la defoliación química, una tierra en ruinas", con su "tejido político e institucional" pulverizado. Pero la escalada probablemente no tendrá éxito y resultará demasiado costosa para nosotros, por lo que tal vez habría que repensar la estrategia. A medida que los costos para comenzaron a elevarse severamente, pronto ocurrió que todos habían sido "fuertes opositores a la guerra".El razonamiento de la elite y las actitudes que lo acompañan conllevan hoy pocos cambios. Y a pesar de que las críticas a la guerra de Irak son mucho mayores y extendidas que en el caso de Vietnam en cualquier etapa comparable, los principios que articuló Schlesinger siguen vigentes. Y él mismo ha tomado una posición muy diferente ante la invasión de Irak. Cuando las bombas comenzaron a caer sobre Bagdad escribió que las políticas de Bush son "alarmantemente similares a la política que aplicó el Japón imperial en Pearl Harbor, en un fecha que, como dijo un anterior Presidente estadounidense, perdurará en la infamia.
Franklin D. Roosevelt tenía razón, pero hoy somos nosotros los que vivimos en la infamia". Que Irak es "una tierra en ruinas" no está en cuestión. Recientemente la agencia británica Oxford Research Business actualizó su estimación de muertes adicionales causadas por la guerra en 1,03 millones, excluyendo a Karbala y Anbar, dos de las peores regiones. Sea correcta esa estimación, o exagerada, según algunos, no hay duda de que el balance es horrendo. Varios millones de personas se encuentran internamente desplazadas.
Gracias a la generosidad de Jordania y Siria, los millones de refugiados que huyen del colapso de Irak, incluyendo a la mayoría profesional, no han sido simplemente exterminados. Pero esa acogida se debilita porque Jordania y Siria no reciben ningún apoyo significativo por parte de los autores de los crímenes en Washington y Londres; la idea de que ellos puedan admitir esas víctimas, más allá de casos puntuales, es demasiado estrafalaria para ser considerada. La guerra sectaria ha devastado a Irak. Bagdad y otras áreas han sido sometidas a una limpieza étnica brutal y dejadas en manos de señores de la guerra y milicias, la primera carta de la actual estrategia de contrainsurgencia desarrollada por el general Petraeus.
Uno de los más informados periodistas que se han adentrado en la chocante tragedia, Nir Rosen, publicó recientemente un epitafio, "La muerte de Irak", en "Current History". Escribe Rosen: "Irak ha sido asesinado, para nunca más levantarse. La ocupación estadounidense ha sido más desastrosa que la de los mongoles, que saquearon Bagdad en el siglo XIII", percepción común de los iraquíes. "Sólo los tontos hablan ahora de ‘soluciones’. No hay solución. La única esperanza es que tal vez el daño pueda limitarse".
Independiente a la catástrofe, Irak sigue siendo un tema marginal en la campaña presidencial. Eso es natural, dado el espectro halcón-paloma de la opinión elitista. Las palomas liberales adhieren a su razonamiento y actitudes tradicionales, rezando por que los halcones tengan la razón, EEUU obtenga una victoria e imponga "estabilidad", palabra código para la subordinación a la voluntad de Washington.
Los halcones son alentados y las palomas silenciadas con entusiastas informes sobre menores bajas tras el incremento de tropas. En diciembre, el Pentágono difundió "buenas noticias" sobre Irak: un estudio mostraba que los iraquíes tienen "opiniones mezcladas", por lo que la reconciliación debería ser posible. Las opiniones eran dos. Primero, que la invasión de EEUU es la causa de la violencia sectaria que ha hecho trizas a Irak. Segundo, que los invasores debieran retirarse.
Unas pocas semanas después del informe del Pentágono, el experto militar en Irak de "The New York Times", Michael R. Gordon, escribió un análisis razonado sobre las opciones respecto a Irak que enfrentan los candidatos presidenciales. Hay una voz que falta en el debate: la de los iraquíes. Más bien, no es digna de mencionar.
Y parece que a nadie le importa. Eso tiene sentido en la habitual presunción tácita de casi todos los discursos sobre política internacional: somos dueños del mundo, ¿qué importa entonces lo que otros piensen? Son "no-personas", por tomar prestado el término usado por el historiador británico Mark Curtis en su trabajo sobre los crímenes imperiales de Gran Bretaña. Por rutina, los estadounidenses se unen a los iraquíes en ser no-personas. Tampoco sus preferencias brindan opciones.
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lunes, 10 de marzo de 2008
El IRI y la subversión en Cuba
Carlos Fazio
El IRI y la subversión en Cuba
La revolución cubana ha comenzado una nueva fase. Se trata de un proceso vivo, dinámico, en constante evolución y construcción autóctonas, lleno de parámetros originales. Por eso, habrá muchos más cambios en la isla, pero no en el sentido que los enemigos de la revolución quisieran. Que no se ilusionen.
Una vez más, Fidel Castro y la dirigencia cubana se adelantaron a cualquier expectativa de la Casa Blanca. La renuncia de Fidel a la jefatura gubernamental ocurrió en el contexto del millonario circo prelectoral estadounidense y de los crecientes signos de debilidad del presidente George W. Bush. Al final ocurrió lo que muchos preveían: Fidel se retiró del gobierno. Pero el cómo, pocos lo imaginaban. Con su habitual maestría política, Fidel manejó los tiempos con gran precisión y exhibió que Washington no tenía una estrategia para un escenario que nunca esperó: una sucesión del poder en la isla sin sobresaltos.
Diez sucesivas administraciones en la Casa Blanca esperaron por décadas la salida del poder de Fidel, y cuando, el 19 de febrero pasado, después de un largo y maduro proceso de reflexión éste anunció su renuncia, no sucedió lo que siempre había pronosticado Estados Unidos: los cubanos no salieron a festejar a las calles, el país no se colapsó ni sobrevino el caos. La razón es sencilla: Fidel Castro es un líder excepcional, un gran estadista y estratega. Pero sin la voluntad política del pueblo cubano y su capacidad de participar, pensar, decidir y autogobernarse, esa revolución ética, humanista, internacionalista y solidaria, de impronta caribeña y latinoamericana, que colocó al hombre y la mujer concretos como centro del proceso, no habría sobrevivido.
Ahora, la asunción de Raúl Castro a la jefatura de Estado y de gobierno cubanos marca la continuidad de un proceso hondamente arraigado en el seno de la sociedad y construido por casi cuatro generaciones en el marco de una verdadera ciudadanización del poder. Raúl encabeza un firme liderazgo colectivo, ajeno a cualquier práctica de laboratorio. Por eso, los largos meses de ausencia temporal de Fidel no desembocaron en una situación “sin salida”. El pueblo cubano tomó la sucesión con calmada madurez política y el país funcionó con su ritmo habitual. En Cuba no empezó la “transición poscastrista”, como pregonan los epígonos y propagandistas del imperio. La delegación provisional de poderes y la elección de un nuevo gobierno ahora han garantizado la continuidad del proceso revolucionario. Y eso es así porque desde hace muchos años el Estado y la sociedad cubana cuentan con mecanismos jurídicos y organizativos que garantizan esa continuidad más allá de la supervivencia de su líder histórico. Se engaña, pues, quien crea que la renuncia de Fidel significa el comienzo del fin del socialismo en la isla. No hay ningún síntoma de que sectores significativos de la sociedad cubana aspiren a que regrese el capitalismo.
Pero, como dijo en agosto de 2006 Raúl Castro, “no se puede descartar el peligro de que alguien se vuelva loco, o más loco todavía, dentro del gobierno estadounidense”. Por eso Cuba no descuida su defensa. No es por paranoia belicista. Hace varios años que la “guerra preventiva” de la administración Bush dejó de ser simple teoría. Afganistán, Irak, Haití, Venezuela, Somalia y ahora la aventura belicista en la que embarcó a Álvaro Uribe en Sudamérica lo demuestran. Washington no tiene otra vía que la militar para cambiar la situación en la isla.
La Comisión de Ayuda a una Cuba Libre, presentada por el jefe de la Casa Blanca en 2004, persigue un “cambio de régimen” y regresar a la isla a su condición de colonia. Para ello, Washington ha recrudecido la guerra económica contra Cuba mediante la aplicación extraterritorial de leyes que afectan a terceros países y tienen como objetivo hostigar y boicotear los negocios y el desarrollo de las ramas fundamentales de la economía cubana.
Además sigue utilizando con fines subversivos al Instituto Republicano Internacional (IRI), que malgasta el dinero de los contribuyentes estadunidenses con proyectos diversionistas como la supuesta encuesta realizada en Cuba a finales del año pasado, de la que se hicieron eco el Diario de las Américas y los canales de televisión TV 51 (Telemundo) y TV 23 (Univisión) de Miami. El objetivo de la hipotética encuesta del IRI –en el contexto de las elecciones y la sucesión después de Fidel– era mostrar, de manera infructuosa, una imagen irreal y absurda del proceso cubano, en particular el “altísimo” grado de rechazo popular al gobierno, en abierta contradicción con los resultados que arrojaron los comicios del pasado 20 de enero y el ambiente de normalidad y tranquilidad ciudadana que prevalece en Cuba hasta nuestros días. Más allá de su cuestionada verosimilitud, la metodología expuesta y la formulación de preguntas con enfoques cerrados, aunadas a tergiversaciones y manipulaciones, exhibían que la función de la citada encuesta era alcanzar objetivos desestabilizadores en la isla.
Según un informe de 2006 de la comisión que encabeza Condoleezza Rice, el IRI –financiado por el Fondo Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), que responde al Departamento de Estado– es uno de los instrumentos que contribuyen a la “formación de partidos políticos y otros grupos de oposición en la isla”, con el objetivo de destruir a la revolución y propiciar la llamada “transición a la democracia”. A través del IRI, el gobierno de Bush ha dado apoyo sistemático a cabecillas contrarrevolucionarios y utiliza el otorgamiento de “premios”, como el concedido a Oscar Elías Biscet, para justificar el abastecimiento de fondos materiales y financieros con fines subversivos, en la isla y en el exterior. Sin embargo, la elección de enero, en la que sufragaron más de 7 millones 800 mil cubanos (96.89 por ciento del padrón), puso de manifiesto las motivaciones y la naturaleza participativa del pueblo cubano. Habrá cambios, sí, pero a la cubana.
Información tomada del diario mexicano La Jornada, 19/3/08
miércoles, 5 de marzo de 2008
EL INEFABLE PRESIDENTE BUSH
¡EL INEFABLE PRESIDENTE BUSH!
A pesar de que he conocido millares de personajes asombrosos en el transcurso de los años que tengo viviendo en este planeta maravilloso, creo que el más impresionante y sobresaliente de todos ellos es el presidente de los Estados Unidos, el inefable George W. Bush, genio y figura: Insuperable genio de las masacres para eliminar pueblos y etnias enteras y figura siniestra de la más descarada hipocresía matizada de abundantes dosis de mortales mentiras, demagogia, increíble descaro y una enorme cantidad de etcéteras que se llevarían todo este blog.
La nota viene a este espacio por un artículo publicado el 4 de marzo de 2008 en la página Information Clearing House (ICH), el cual, a la vez, salió, con la misma fecha, de
El cínico presidente yanqui comienza su discurso señalando que en la mañana había hablado con Uribe, quien lo impuso de la situación de su país, incluso los continuos ataques de los que denominó narcoterroristas, así como también “las provocativas maniobras del “régimen de Venezuela”.
Esas palabras, sin lugar a dudas, demuestran que Bush es un mentiroso compulsivo, siempre dispuesto a imponer la realidad de su mundo y no la verdadera, la que señala que Colombia es el instrumento que su administración utiliza para sembrar la guerra, la muerte y la destrucción en este continente y, especialmente en
La afirmación del cínico presidente yanqui hace surgir las siguientes preguntas: ¿Está Bush midiendo con su propio rasero la intención de defensa del gobierno venezolano, que tiene todo el derecho a defender sus fronteras? ¿Será que el huésped alcohólico de
Más adelante, el jefe supremo de los terroristas del mundo señala que le dijo a Uribe que los Estados Unidos apoyarán firmemente la democracia colombiana y que en la misma medida se opondrán a cualquier acto de agresión que pueda desestabilizar la región. Bueno, eso es indudable, los gringos no desamparan jamás a los cipayos traidores que ha diseminado por todo el mundo en su desmedido afán por someter a los pueblos, destruir culturas y asesinar mujeres, ancianos y niños para lograr sus propósitos.
Para colmar el vaso, el perturbado presidente de loa Estados Unidos agrega que dijo a Uribe que el gran imperio del norte continuará al lado de Colombia en su enfrentamiento contra los terroristas y en su lucha contra los traficantes. ¡Habráse visto mayor descaro! ¿Cuáles son los verdaderos terroristas: los que volaron el avión de Cubana de Aviación y mataron a 76 deportistas, o los que defienden su patria de la voracidad de potencias extranjeras? Y por otra parte, ¿dónde están los más grandes traficantes de drogas y los mayores centros de distribución en el mundo? Ustedes conocen las respuestas.
Pero la joyita más reluciente se encuentra en las palabras del beodo de White House, quien señala que Uribe expresó: “Una de las más importantes formas de que los Estados Unidos demuestre su apoyo a Colombia es haciendo avanzar el acuerdo de libre comercio que negociamos. El acuerdo de libre comercio demostrará al pueblo de Colombia que la democracia y la libre empresa conducen a una mejor vida”.
¡’Ná guará!, cómo que no se nota el interés principal que mueve a los gringos y a los oligarcas colombianos. Nada más que imponer el TLC para socavar las economías de los países de Suramérica y derrumbar sus Estados para apoderarse de toda la región.
En el discursito de Bush, muy orondo él, muy apretaditas sus piernas por el cáncer que le extirparon, el lector más desprevenido puede percibir el olor a sórdidas maniobras contra todos los gobiernos que discrepen de sus ideas hegemónicas y además, sin lugar a dudas, sus palabras traducen sentimientos de matón de pueblos, siempre dispuesto a fabricar “Husseinis” y “Noriegas” para sembrar la muerte y el terror.
Por todo lo anteriormente expuesto me atrevo a preguntar al Comandante Chávez: ¿Qué espera usted para quitarle el suministro de petróleo a los Estados Unidos? ¿Es que no entiende que en sus manos está el arma más mortífera para frenar las criminales intenciones de Bush? ¿Hasta cuando se va a “calar” insultos, amenazas y guerras mediáticas? Actúe, para eso el pueblo venezolano le dio el mando de
Finalmente, para expresar con mayor fortaleza mi admiración hacia el presidente de los Estados Unidos, lo digo con toda el ímpetu de mi alma: GEORGE, YOU ARE A REAL SON OF A “BUSH”!
¡YA ESTAMOS INVADIDOS!
| 05-03-2008 |
La invasión del imperio, apuntalada por los mal llamados medios de comunicación, cuyos mensajes han permitido que importantes sectores de la población justifiquen las acciones criminales y operaciones bélicas en contra de pueblos enteros, es una evidente manifestación de la injerencia en América Latina. Sin embargo, no es la única. El imperio y su aliado, socio, brazo armado o igual, Israel, ha incursionado en nuestros territorios sistemáticamente utilizando las armas. Para ello ha penetrado en los cuerpos de seguridad, los ejércitos y además organizado a los grupos paramilitares.
Hemos venido denunciando reiteradamente que el imperio quiere instalar en el hemisferio un Israel, convertir a gran parte del territorio colombiano en la Palestina de América.
Una prueba adicional a todas las que hemos recibido a lo largo de los últimos 60 años, es la violación a la soberanía de Ecuador por parte del Ejército colombiano.
Coincide esta incursión -para masacrar a un grupo de guerrilleros de las FARC- con la reciente visita del ministro de la Defensa colombiano, Juan Manuel Santos a Israel, donde se reunió con todo el alto mando militar de esa fuerza de ocupación en tierra Palestina; con el primer ministro Ehud Olmert, el ministro de la defensa, Ehud Barak y con el propio presidente, Simón Peres. Visita que sirvió para realizar una manifestación en Israel en contra de las FARC. ¡Vaya qué casualidad!
En dicha visita, Santos se reunió en privado con el gobierno israelí. Convino con los altos funcionarios “asuntos de importancia para la defensa de su país”. Es decir, Israel, el asesor por excelencia de los grupos de exterminio, aconseja en materia de seguridad al gobierno colombiano. Le asesoró seguramente para que invadiera Ecuador y asesinara cobardemente al Comandante Raúl Reyes y a otros 16 guerrilleros de las FARC.
Las Farc, como los grupos de resistencia palestinos, han sido calificadas por el imperio y sus aliados como “terroristas”. Y la supuesta guerra contra el terrorismo que encabeza Estados Unidos e Israel les permite cometer todos los crímenes que quieran con la complicidad y el silencio de la comunidad internacional.
Otra coincidencia en los métodos es la política de aniquilación selectiva de líderes políticos o luchadores sociales, aplicada por los gobiernos colombianos que ha sido práctica cotidiana de Israel desde hace 60 años en Palestina.
Sí fue una agresión a Venezuela
Israel y Estados Unidos pretenden generar la división entre los pueblos de la región y violentar cada vez que quieren la soberanía de dichos pueblos. La medida del presidente Hugo Chávez de movilizar 10 batallones de tanques a la frontera con Colombia; el despliegue de la aviación y el cierre de la embajada en Colombia es una decisión acertada y coherente con la situación de riesgo actual a raíz de la incursión militar en Ecuador.
Colombia no actuó sola. ¡Por supuesto! Estados Unidos le tomó de la mano; le acompañó y le ayudó a hacer la tarea. Las gestiones para el Acuerdo Humanitario permitieron el monitoreo con satélite de llamadas para ubicar el campamento provisional de la guerrilla, lo cual evidencia con claridad que ni a Colombia ni a Estados Unidos, ni a Israel conviene la paz en el vecino país. Lo demostraron además poniendo en riesgo la vida de las personas aún en manos de las FARC.
Ahora el estratagema de Colombia, obedeciendo líneas de Estados Unidos, quien por cierto cometió el error de dejar sobrevivientes de la masacre de Putumayo, es desprestigiar el gobierno de Hugo Chávez y comprometer el gobierno de Rafael Correa, creando relaciones ficticias con las FARC.
Nos extraña mucho por ejemplo que la computadora en la cual localizaron supuestos archivos que comprueban relaciones de las FARC con el gobierno ecuatoriano se haya salvado del bombardeo. ¡Que casualidad!
Estados Unidos e Israel pretenden generar un conflicto en la región y aplicar el llamado “Plan Balboa”. El imperio quiere darle carácter regional al conflicto porque ello le permite seguir su carrera armamentista, mantener una zona en permanente conflicto para maniobrar e irse progresivamente apropiando de los recursos de nuestros países. Después del petróleo y el gas, el imperio viene por el gran reservorio de agua del Amazonia.
* Periodista y coordinadora del Foro Itinerante de Participación Popular
martes, 4 de marzo de 2008
Más mentiras de los fascistas de Bush
Más mentiras de los fascistas de Bush
Por Paul Craig Roberts. Traducción de Montecristo
Artículo publicado en Information Clearing House el 22/2
22/02/08 "ICH" -- - El presidente George W. Bush y su director de Inteligencia Nacional, Mike McConnell están diciendo a la gente de los Estados Unidos que es necesario para su protección un poder ejecutivo que no rinda cuentas. Bush y McConell aducen que sin el Acta de Protección de los Estados Unidos, el poder ejecutivo no será capaz de espiar a los terroristas y que todos seremos borrados del mapa. El Jefe del Estado afirma que los terroristas sólo serán detenidos si él tiene el derecho de espiar a todos el mundo sin ninguna vigilancia de los tribunales.
La disputa por el Acta de Protección de los Estados Unidos tiene que ver totalmente con nuestra seguridad, sólo que no como Bush y McConell lo sostienen.
Bush dice que los demócratas han puesto a nuestro país en inminente peligro de ataque al dejar que el Acta de Protección de los Estados Unidos caduque. Este argumento no tiene sentido. La vieja Ley de Supervisión de Inteligencia Extranjera (FISA, por sus siglas en inglés) concede a la rama ejecutiva todo el poder que necesita para espiar terroristas.
La elección entre
Para escapar de la imputabilidad, el Partido de las Camisas Pardas propuso el Acta de Protección de los Estados Unidos, que elimina la imputabilidad de Bush y concede inmunidad a las compañías de telecomunicaciones con respecto a los delitos graves que cometan por dar su consentimiento al ilegal espionaje de Bush.
Bush comenzó a violar
Bush presionó a las compañías de telecomunicaciones para que violaran la ley de manera que él pueda practicar su ilegal espionaje. En los expedientes legales, Joseph P. Nacchio, ex CEO de Qwest Communications International afirma que su empresa fue abordada más de seis meses antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y le pidieron participar en una operación de espionaje que Qwest estimó ilegal. Por haberse rehusado Qwest, la administración Bush le retiró oportunidades de lograr contratos de muchos millones de dólares. El propio Nacchio fue procesado por aprovechamiento de información confidencial, y de ese modo se envió un mensaje a las demás compañías de telecomunicaciones para que cooperaran con el régimen de Bush o se atuvieran a las consecuencias.
Bush no ha sido imputado por los graves delitos que ha cometido ni por conducir a las compañías de telecomunicaciones a delinquir.
De acuerdo con el criterio de los legisladores que nos dieron el FISA, espiar a las personas sin autorización permite a un partido recoger basura de sus adversarios para chantajearlos. Mientras, Bush espió durante mucho tiempo antes de que se supiera una sola palabra de eso, el chantaje pudiera ser la razón para que los demócratas hayan ignorado su mandato parlamentario y no hayan puesto freno a las guerras ilegales de Bush y a sus medidas policiales inconstitucionales.
Tal vez los demócratas por fin se han dado cuenta de que no pueden funcionar como partido político mientras sigan permitiendo a Bush que los espíe. Por una u otra razón, ellos han permitido que expire el Acta de Protección de los Estados Unidos.
El Acta de Protección de los Estados Unidos, Bush y sus “camisas pardas” tratan de que el poder ejecutivo se independice de las leyes y de la constitución. La ley FISA significa que el presidente es responsable ante los tribunales federales por las garantías. Bush y los camisas pardas republicanos luchan a brazo partido para librar al presidente de toda responsabilidad. Los camisas pardas insisten en que el líder conoce mejor la ley y no puede tolerar injerencias ni de la ley, el poder judicial, el Congreso,
George Washington, Thomas Jefferson, y James Madison lo veían de otro modo: el pueblo de los Estados Unidos no podía estar a salvo al menos que el Presidente fuera responsable y estuviera bajo muchas restricciones.
Oremos para que los demócratas se hayan percatado de que no pueden conceder al poder ejecutivo facultades irresponsables para espiar y aún tener bases para negarle poderes irresponsables dondequiera.
Los republicanos han utilizado la guerra contra el terror para crear un ejecutivo no imputable. Para evitar que
Los terroristas de Al Qaeda con los que Bush ha estado aterrorizándonos no tienen poder para destruir nuestras libertades. Comparado con la perdida de la libertad, un ataque terrorista es nada.
Entretanto, Bush, el gran beneficiario de dos elecciones fraudulentas ha conminado a Zimbabwe a celebrar unos comicios justos. Los Estados Unidos llegan lejos con su hipocresía porque nadie en nuestro gobierno tiene suficiente vergüenza para ruborizarse.
lunes, 3 de marzo de 2008
El Asesinato de Raúl Reyes por el Cobarde Álvaro Uribe
Roberto Gutierrez
La Haine
El director de ANNCOL escribe que "el 'más grande golpe militar contra las FARC' se reduce al pago de un soborno, y al rastreo de un dispositivo electrónico usando la tecnología que alegremente nos ha proporcionado el Plan Colombia y que por cierto, manejan los técnicos gringos"
Es un lugar común citar aquélla frase de que a veces, la realidad parece seguir a la ficción. Pero es que al seguir las distintas informaciones que han surgido durante el día no he podido dejar de establecer ciertos paralelismos entre nuestra realidad colombiana y la última “de vaqueros” hollywoodense.
Las distintas coberturas noticiosas nos lo han dejado muy claro: en la madrugada del 1º de marzo, el campamento donde pernoctaba el comandante Raúl Reyes fue arrasado desde el aire, utilizando bombas arrojadas desde aviones Super Tucan.
Las fotografías publicadas unas horas después por el sitio web del diario El Tiempo sirvieron como latigazos para aplacar a la jauría de “lectores”, que si juzgamos por los comentarios diariamente vertidos en el sitio son más bien morbosas bestias sedientas de guerra, entrenadas por el engaño mediático para el propósito de pedir más sangre. Pero además muestran una realidad bien distinta al show mediático montado por el señor Santos y compañía cuando ufano, con el brillo del asesino en el ojo, miraba a las cámaras luciendo su sonrisa animalesca y nauseabunda, la misma de la hiena que se relame las babas después de darse un buen banquete.
Si tuviésemos que adivinar lo sucedido sobre el terreno por la actitud prepotente y altanera del señor Santos y los oficiosos Generales que le acompañaban mientras se daban palmaditas en la espalda y se felicitaban uno al otro, creeríamos estar frente a los vencedores de una épica batalla, una de ésas donde los contendientes miden sus fuerzas, sus recursos y su inteligencia, y donde el vencedor es aquél que al final superó al enemigo por méritos propios. Eso es un espejismo.
La cruda realidad de las cosas, es que la Seguridad Democrática no alcanza para tales consideraciones. Sólo llega hasta donde los satélites gringos son capaces de ver, y hasta donde los sobornos con cantidades estratosféricas pagados a un traidor pueden convencer.
No hay combate, no hay riesgo, ni hay honor. En el campamento guerrillero, nadie tuvo siquiera la oportunidad de defender su vida. Porque para estas tareas sólo disponemos de unos botones que algún funcionario de la CIA o la NSA puso a nuestro alcance, y una cuenta de banco alimentada desde las mismas arcas de la narcoparapolítica.
En otras palabras, una vulgar operación de “apunta y dispara”, en nada distinta a los asesinatos selectivos que tan diestramente ejecutan los agentes del Mossad en el medio oriente, o a los bombardeos indiscriminados que tantas víctimas civiles han causado en Irak.
La verdad es que el “más grande golpe militar contra las FARC” se reduce al pago de un soborno, y al rastreo de un dispositivo electrónico usando la tecnología que alegremente nos ha proporcionado el Plan Colombia y que por cierto, manejan los técnicos gringos. Luego de eso, un batallón completo de nuestras valientes y honorables fuerzas armadas no se arriesgaría a atacar a un grupito de 18 hombres dormidos, no con el fin de exterminarlos sino con el de detener y presentar a la justicia al “cabecilla número 2 de las FARC”, lo cual según el propio presidente era uno de sus más anhelados deseos.
En lugar de eso, decidieron que lo más conveniente era recurrir a las lecciones aprendidas de los nazis en Europa, o a los norteamericanos en Vietnam: bombardea todo, y todo lo que se mueva. Hazlo sin piedad, y en una de esas hasta tenemos suerte. Y la tuvieron. Felicitaciones, cobardes. Pero por favor, no tengan el cinismo de llamarse héroes.
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domingo, 2 de marzo de 2008
¿Qué representan hoy los Estados Unidos?
Por Paul Craig Roberts (Traducción de Montecristo)
Artículo publicado en Information Clearing House Newsletter el 18/02/08
Los estadounidenses tradicionalmente imaginaban su país como “una ciudad sobre una colina”, “una luz hacia el mundo”. Actualmente se engañan al pensar eso. Las encuestas indican que el resto del mundo considera a los Estados Unidos y a Israel como las dos más grandes amenazas contra la paz.
Esto no sorprende a nadie. Según las palabras de Arthur Silber: “La administración Bush ha anunciado al mundo y a todos los estadounidenses que esto es lo que los Estados Unidos representa ahora: una viciosa decisión de dominar el mundo, guerras criminales y genocidas de agresión, tortura y un cada vez más brutal y brutalizante Estado autoritario en el país. Eso es lo que representamos”.
Dirigiéndose a sus colegas estadounidenses, Silber formula una pregunta de vital importancia: “¿Por qué soportan ustedes estos horrores?”
Su pregunta llega al meollo del asunto. ¿Tenemos los estadounidenses el honor, la humanidad, integridad y la conciencia sobre los crímenes que nuestro gobierno está perpetrando en nuestro nombre? ¿Tenemos una conciencia moral?
¿Cómo puede una conciencia moral estar reconciliada con nuestra posición de continuar tolerando a un gobierno que ha invadido dos países sobre la base de la mentira y el engaño, que ha destrozado sus infraestructuras civiles y asesinado a centenares de miles de hombres, mujeres y niños?
La matanza y la ocupación continúan a pesar de que sabemos ahora que las invasiones se fundamentaron en mentiras y en evidencias fabricadas. El mundo entero sabe esto, sin embargo, los estadounidenses continúan actuando como si las invasiones gratuitas, la masacre gratuita y la destrucción gratuita fueran justificadas y no se vislumbra ningún final.
Si los estadounidenses tienen honor, ¿cómo pueden traicionar a los Padres Fundadores que les dieron libertad tolerando a un gobierno que clama inmunidad a la ley y a la Constitución y está erigiendo un Estado policial entre ellos?
Las respuestas a estas preguntas varían. Algunos responden que un temeroso y decepcionado público estadounidense pretende conseguir en el poder del gobierno seguridad frente a los terroristas.
Otros contestan que la mayoría de los estadounidenses finalmente comprendieron que Bush soltó un espíritu maligno y trataron de detenerlo votando contra los republicanos en noviembre de 2006 para poner a los demócratas a controlar el Congreso (sin efecto alguno) y ahora están desmoralizados porque ninguno de los dos partidos envía una señal a la opinión pública ni tienen conciencia moral.
La gente se pregunta una y otra vez: “¿Qué podemos hacer?
La respuesta es: Muy poco cuando fallan las instituciones destinadas a proteger a la gente de la tiranía. En los Estado Unidos, las instituciones no han podido pasar los exámenes.
La libertad e independencia de los perros guardianes de la prensa fue destruida por la concentración de medios que permitieron la administración Clinton y el Congreso. Los estadounidenses que confiaban en los tradicionales medios impresos y en la TV simplemente no tienen idea de lo que está en marcha.
La competición política falló cuando el partido de oposición se convirtió en una tolda “yo también”. Los demócratas hasta confirmaron al fiscal general Michael Mukasey, un autoritario que se rehúsa a condenar la tortura y cuyas sentencias socavaron el habeas corpus. Tal individuo es en este momento el más alto funcionario para hacer cumplir la ley en los Estados Unidos.
El sistema judicial falló cuando los jueces federales sentenciaron que los “secretos de Estado” y la “seguridad nacional” son más importantes que la responsabilidad del gobierno y que el imperio de la ley.
La separación de poderes dejó de funcionar cuando el Congreso aceptó a la rama ejecutiva la demanda de poder primario e independencia del derecho estatutario y de la Constitución.
También dejó de funcionar cuando los demócratas se negaron a enjuiciar a Bush y a Cheney, los dos más grandes criminales de la historia política estadounidenses.
Los Estados Unidos jamás podrán recuperarse sin el enjuiciamiento de Bush y Cheney. Los precedentes de gobierno irresponsable establecidos por la administración Bush son demasiado grandes y sus daños demasiado perdurables. Sin enjuiciamiento, los Estados Unidos seguirán hundiéndose en una dictadura en la cual se tipifican como delitos las críticas al gobierno y el recurso de apelar a la Constitución. Estamos más cerca del dominio total del ejecutivo que mucha gente conoce.
Silber nos recuerda que una vez Estados Unidos tuvo líderes como el Portavoz de la Cámara, Thomas B. Reed y el Senador Robert M. LaFollette Sr., quienes concedían más valor a los principios sobre los que se fundamentaban los Estados Unidos que a los de sus carreras políticas. Quizás Ron Paul y Dennis Kucinich son de esa clase, pero los Estados Unidos han caído tan bajo que en la actualidad la gente que se sustenta en principios es marginada y no puede ser portavoz de la Cámara ni un dirigente del Senado.
Hoy en día, el Congreso es casi tan superficial como el Senado romano de la época de los césares. El 13 de febrero, el Senado aprobó a duras penas un proyecto de ley de prohibición de la tortura y de inmediato, la Casa Blanca anunció que el presidente Bush lo vetaría. La tortura es ahora el modo de ser de los Estados Unidos. El Senado de los EE.UU. sólo pudo reunir 51 votos en contra de la tortura, una indicación de que casi la mayor parte de los senadores apoya la tortura.
Bush afirma que su administración no tortura, entonces, ¿por qué vetó un proyecto de ley que la prohibía? Bush parece sentirse orgulloso de de presentar a los Estados Unidos como un país torturador.
Luego de muchos años de mentirle a los ciudadanos de EE.UU. y a los del resto del mundo en el sentido de que en la prisión de Guantánamo estaban 774 de “los más peligrosos terroristas del mundo”, el régimen de Bush está llevando a juicio a seis de sus víctimas. La vasta mayoría de los 774 detenidos han sido liberados silenciosamente. El gobierno de EE.UU. robó muchos años de vida a cientos de personas comunes que tuvieron la desgracia de estar en el sitio equivocado a la hora equivocada y fueron capturados por terratenientes y vendidos a los estúpidos americanos como “terroristas”. Porque necesitaba terroristas para mantener en marcha la farsa, el gobierno estadounidense lanzó volantes en Afganistán ofreciendo 25 mil dólares por la cabeza de cada terrorista. Los secuestros siguieron hasta que el gobierno estadounidense hubo comprado suficientes “terroristas” para convalidar la “amenaza terrorista”.
Entre los seis que EE.UU. está llevando a "juicio" se incluyen dos niños soldados talibanes y un car-pool (coche para dos pasajeros) cuyo conductor presuntamente transportó a bin Laden.
El Talibán no atacó los Estados Unidos. Los niños soldados estaban peleando en la guerra civil afgana. Los Estados Unidos atacaron a los talibanes. ¿Cómo convierte eso a los soldados talibanes en terroristas que pueden ser encerrados en Guantánamo y llevados ante un tribunal militar canguro? Si un terrorista contrata a un conducto o un taxi, ¿convierte eso al conductor en terrorista? Con respecto a los pilotos de los aviones de las líneas que trajeron a los Estados Unidos a los presuntos terroristas del 9/11, ¿también son culpables ellos?
Los juicios de Guantánamo son espectáculos de circo. Su único propósito es crear el precedente de que la rama ejecutiva puede ignorar el sistema judicial de los Estados Unidos y tratar a la gente del mismo modo en que las personas inocentes eran tratadas en la Rusia estanilista y en la Alemania de la GESTAPO. Si el régimen de Bush tuviera una evidencia real contra los detenidos en Guantánamo, no tendría necesidad de este tribunal militar canguro.
Si se necesitaran mas pruebas de que Bush no tiene caso contra ninguna de los detenidos de Guantánamo, el siguiente informe de la AP fechado el 14 de febrero de 2008 sería suficiente: “La administración Bush pidió a la Corte Suprema el jueves ‘limitar la autoridad de los jueces’ para examinar la evidencia contra los detenidos en la Bahía de Guantánamo”.
La razón por la cual Bush no quiere que los jueces vean la evidencia es que ésta no existe, excepto unas pocas confesiones logradas mediante torturas. En el sistema judicial de los Estados Unidos, la confesión obtenida por medio de tortura es autoincriminatoria e inadmisible desde el punto de vista constitucional.
El libro “Los Archivos de Guantánamo” de Andy Worthington y sus artículos online deja perfectamente establecido que los “peligrosos terroristas” que preconiza la administración de Bush es únicamente otra patraña perpetrada contra el distraído público estadounidense.
Recientemente, el no partidista Centro para la Integridad Pública publicó un informe que documenta el hecho de que los funcionarios de la administración Bush formularon 935 declaraciones falsas sobre Irak al pueblo norteamericano para engañarlo e inducirlos a estar de acuerdo con la invasión de Bush.
Hace poco, en comparecencia ante el Congreso, Condi Rice, la secretaria de Estado y ex Consejera de Seguridad Nacional de Bush, fue interrogada por el republicano Robert Wexler sobre las 56 declaraciones falsas que ha formulado.
Rice contestó: “(Yo) tomo mi integridad muy en serio y en ningún momento afirmé que sabía que eran falsas”. Ella culpó las “evaluaciones de la inteligencia”, que “eran erróneas”.
Otra mentira de Rice, como aquellos hongos atómicos que se esparcirían sobre las ciudades estadounidenses si no invadíamos Irak. Los inspectores nucleares dijeron a la administración Bush que no había armas de destrucción masiva en Irak, tal como lo ha repetido Scott Ritter una y otra vez. Toda persona informada del país sabe que no había armas. La jefatura de inteligencia británica, como lo confirma el memo filtrado de Downing Street, informó al Gabinete del Reino Unido que la administración Bush ya había decidido invadir a Irak y que estaba forjando los informes de inteligencia para justificar la invasión.
Pero vamos a suponer que Rice fue engañada por informes erróneos de inteligencia. Si hubiera sido íntegra, habría renunciado. En los días en que los funcionarios estadounidenses tenían integridad, hubieran renunciado avergonzados por tan desastrosa guerra y tan terrible destrucción por causa de su error. Pero Condi Rice
Pero Condi Rice, al igual que todos los funcionarios de Bush y de Clinton, está demasiado inflada por la autosuficiencia estadounidense y por la ambición y no tiene ningún remordimiento por su error. Condi aún puede mirarse en el espejo a pesar de que un millón de iraquíes están muriendo a causa de su error y varios millones más son refugiados sin hogar, al igual que Madeleine Albright, la secretaria de Estado de Clinton, quien todavía puede mirarse en el espejo, a pesar de compartir la responsabilidad de la muerte de de 500.000 niños iraquíes.
No hay nadie en la administración Bush con la integridad suficiente para dimitir. Es un gobierno sin verdad, sin moral, sin decencia y sin honor. La administración Bush es una plaga sobre Estados Unidos América y el mundo.
Paul Craig Roberts fue Secretario Adjunto del Tesoro durante el primer mandato del Presidente Reagan. Editor Asociado del Wall Street Journal. Ha ocupado numerosos cargos académicos, entre ellos el de Presidente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales “William E. Simón” de la Universidad de Georgetown y el de Investigador Superior de la “Hoover Institution”, Universidad de Stanford. Fue galardonado con la medalla de la Legión de Honor por el Presidente francés François Mitterrand.
Reflexiones sobre los medios
Traducción de Montecristo de un artículo tomado de Information Clearing House Newsletter del 20/2/08
“Quienquiera que controle los medios controla las mentes de la gente”.
“En los Estados Unidos no existe tal cosa como la prensa independiente, al menos que sea en los pueblos del país”.
“Ustedes y yo lo sabemos: Entre ustedes no hay ninguno que se atreva a escribir (sic) sus honestas opiniones y si lo hubiera, sabe de antemano que nunca aparecerán impresas”.
“A mí me pagan mil cincuenta dólares semanales por mantener mis honestas opiniones fuera del periódico para el cual trabajo; algunos de ustedes perciben salarios similares por cosas similares y si cualquiera de ustedes es lo suficientemente tonto para escribir sus honestas opiniones sería echado a las calles para que se busque otro trabajo”.
“La ocupación del periodista de Nueva York es destruir la verdad, mentir descaradamente, pervertir, denigrar, adular a los pies de Mammon y vender su raza y su país por su pan diario”.
“Ustedes y yo sabemos esto y el disparate que es esto para estar tostando una ‘prensa independiente’”.
“Somos los instrumentos y vasallos de los ricos detrás de bastidores. Somos las marionetas; ellos halan las cuerdas y nosotros bailamos. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas, todas son propiedad de otros hombres. Nosotros somos prostitutas intelectuales”.
John Swinton, editor de New York Tribune, en la década de 1880, en un banquete con sus colegas editores
Text in English
Whoever controls the media, controls the peoples' minds."
"There is no such thing in America as an independent press, unless it is in the country towns.
You know it and I know it. There is not one of you who dares to writes (sic) his honest opinions, and if you did you know beforehand that it would never appear in print.
I am paid one hundred and fifty dollars a week for keeping my honest opinions out of the paper I am connected with--others of you are paid similar salaries for similar things--and any of you who would be so foolish as to write his honest opinions would be out on the streets looking for another job.The business of the New York journalist is to destroy the truth, to lie outright, to pervert, to vilify, to fawn at the feet of Mammon, and to sell his race and his country for his daily bread.
You know this and I know it, and what folly is this to be toasting an "Independent Press."
We are the tools and vassals of rich men behind the scenes. We are the jumping-jacks; they pull the strings and we dance. Our talents, our possibilities and our lives are all the property of other men. We are intellectual prostitutes."
John Swinton, editor of the New York Tribune, in the 1880s, at a banquet of his fellow editors