
Sin temor a equivocaciones se puede afirmar que Carlos Marx, Vladimir Ilich Ulianov (Lenín) y el Che Guevara, para sólo mencionar unos pocos, giran vertiginosamente en sus tumbas cada vez que el presidente Hugo Rafael Chávez Frías endosa la etiqueta de socialista a este esperpento de gobierno que tiene la República Bolivariana de Venezuela.
El mandatario venezolano está tan obsesionado con el socialismo, aunque él nada tiene de socialista, que no puede percibir el abismo existente entre ese sistema y el híbrido de neoliberalismo con populismo que él preside desde 1999, cuando una cantidad increíble de venezolanos creyó que su elección garantizaba la auténtica representación del pueblo.
Cuando los verdaderos revolucionarios oyen al Jefe del Estado afirmar que se está construyendo una nación socialista, automáticamente establecen comparaciones y se preguntan: ¿Cómo puede haber socialismo en Venezuela, si el sistema bancario, la educación y la salud están en manos de los enemigos del pueblo?
¿Cómo puede haber socialismo si quien ejerce el cargo máximo en el gobierno no es capaz de hacerse respetar por nadie y lo que es peor, una vez señaló que él no tiene autoridad para aplicar castigos a nadie ni para mandar a encarcelar a ninguna persona? Para colmo de males, se dejó “mentar la madre” impunemente con el neonazi Felipe Mujica.
En ese mismo orden de ideas, vale la pena preguntarse: ¿Puede ser socialista y antiimperialista un Presidente que diariamente envía millón y medio de barriles de petróleo a precio de gallina flaca a la mayor potencia depredadora del mundo, es decir, a los imperialistas yanquis?
Tampoco puede ser socialista una república en la cual la mayor parte del pueblo sufre las más grandes penurias por alimentos, educación y salud porque su poder adquisitivo cada vez se reduce más, aunque todos los años el Presidente decrete el aumento del salario mínimo, pues los comerciantes ladrones e inescrupulosos cuadruplican y hasta sextuplican el precio de sus productos, sin que el gobierno aplique las medidas para evitar los abusos de este poderoso gremio.
Tiene que estar tocado del cerebro quien diga que es socialista un país donde el presidente de una empresa petrolera estatal (PDVSA y en este caso, Rafael Ramírez) tenga un sueldo de 64 millones de bolívares (Bs.F 64.000); 44 millones (Bs.F 44.000) Luisa Estela Morales, presidenta del Tribunal Supremo de Justicia; 42 millones (Bs.F 42.000) Gastón Parra Luzardo, Presidente del Banco Central de Venezuela; 32 millones (Bs. F 32.000) Tibisay Lucena, Presidenta del Consejo Nacional Electoral y 28 millones (Bs. F 28.000) José David Cabello, Presidente del SENIAT.
Las cifras mencionadas se pueden ver en la página Web CMI Venezuela-Centro.
El mandatario venezolano está tan obsesionado con el socialismo, aunque él nada tiene de socialista, que no puede percibir el abismo existente entre ese sistema y el híbrido de neoliberalismo con populismo que él preside desde 1999, cuando una cantidad increíble de venezolanos creyó que su elección garantizaba la auténtica representación del pueblo.
Cuando los verdaderos revolucionarios oyen al Jefe del Estado afirmar que se está construyendo una nación socialista, automáticamente establecen comparaciones y se preguntan: ¿Cómo puede haber socialismo en Venezuela, si el sistema bancario, la educación y la salud están en manos de los enemigos del pueblo?
¿Cómo puede haber socialismo si quien ejerce el cargo máximo en el gobierno no es capaz de hacerse respetar por nadie y lo que es peor, una vez señaló que él no tiene autoridad para aplicar castigos a nadie ni para mandar a encarcelar a ninguna persona? Para colmo de males, se dejó “mentar la madre” impunemente con el neonazi Felipe Mujica.
En ese mismo orden de ideas, vale la pena preguntarse: ¿Puede ser socialista y antiimperialista un Presidente que diariamente envía millón y medio de barriles de petróleo a precio de gallina flaca a la mayor potencia depredadora del mundo, es decir, a los imperialistas yanquis?
Tampoco puede ser socialista una república en la cual la mayor parte del pueblo sufre las más grandes penurias por alimentos, educación y salud porque su poder adquisitivo cada vez se reduce más, aunque todos los años el Presidente decrete el aumento del salario mínimo, pues los comerciantes ladrones e inescrupulosos cuadruplican y hasta sextuplican el precio de sus productos, sin que el gobierno aplique las medidas para evitar los abusos de este poderoso gremio.
Tiene que estar tocado del cerebro quien diga que es socialista un país donde el presidente de una empresa petrolera estatal (PDVSA y en este caso, Rafael Ramírez) tenga un sueldo de 64 millones de bolívares (Bs.F 64.000); 44 millones (Bs.F 44.000) Luisa Estela Morales, presidenta del Tribunal Supremo de Justicia; 42 millones (Bs.F 42.000) Gastón Parra Luzardo, Presidente del Banco Central de Venezuela; 32 millones (Bs. F 32.000) Tibisay Lucena, Presidenta del Consejo Nacional Electoral y 28 millones (Bs. F 28.000) José David Cabello, Presidente del SENIAT.
Las cifras mencionadas se pueden ver en la página Web CMI Venezuela-Centro.