El Liceo Nacional “José Laurencio Silva” (LNJLS), como institución pionera de la educación secundaria en Tinaquillo se ha ganado un sitio de honor en la historia de esta noble y orgullosa ciudad en virtud de que sus aulas han sido límpidos crisoles para la formación de una considerable cantidad de jóvenes que en él obtuvieron sus títulos de bachilleres para luego seguir una carrera universitaria.
A pesar de sus orígenes humildes, pues comenzó a funcionar en un pequeño local, este plantel educativo es sinónimo de enseñanza de buena calidad gracias a que sus docentes han sido y son profesionales a carta cabal, consagrados al cumplimiento de sus labores, sin menoscabo de sus credos religiosos o políticos, lógicamente, con los consabidos casos excepcionales.
En ese sentido, los educadores del Liceo Nacional “José Laurencio Silva”, con muy poquísimas excepciones, responden en la actualidad a los lineamientos de la Ley Orgánica de Educación en vigencia, especialmente en lo atinente al Artículo 4: La educación como derecho humano y deber social fundamental orientada al desarrollo del potencial creativo de cada ser humano en condiciones históricamente determinadas, constituye el eje central en la creación, transmisión y reproducción de las diversas manifestaciones y valores culturales, invenciones, expresiones, representaciones y características propias para apreciar, asumir y transformar la realidad.
En relación con el personal directivo cabe destacar la labor que hasta 2009, desde la Dirección, desempeñó el licenciado José “Cheo” Soto, quien además de vencer una gran cantidad de obstáculos como las miserables condiciones físicas del edificio del liceo, en el Sector Buenos Aires y no obstante ser contrario al gobierno de Hugo Chávez, cumplió con honradez la responsabilidad de manejar los destinos de ese plantel, a cuyos miembros dirigió con equidad y justicia, sin tomar en consideración sus posiciones políticas.
Lamentablemente, la salida del profesor Soto en virtud de su jubilación, ha generado un verdadero cataclismo en el Liceo Nacional “José Laurencio Silva”, donde un caos de inmensurables dimensiones afecta a la mayoría de los docentes de ese plantel, ahora bajo la Dirección de una persona cuyo nivel de conocimientos en el área de la Administración Educativa está en las profundidades de la ignorancia y ocupa ese cargo única y exclusivamente porque responde a las directrices de las roscas escuálidas quintacolumnistas incrustadas en el Partido Socialista Unido de Venezuela y, sobre todo en la Zona Educativa del Estado Cojedes y en las demás dependencias administrativos del sector.
No obstante la gravedad de la situación existente en el Liceo Nacional “José Laurencio Silva”, en el alto gobierno se hacen los locos no ha querido entender, o sus integrantes, que ese instituto educativo forma parte del conglomerado de “Matavotos” que menciona el ilustre historiador, escritor y revolucionario Luis Britto García en su artículo del 23 de febrero de 2008: “Matavotos y Matavotantes”, publicado en el diario “Últimas Noticias” en esa fecha, tema sobre el cual insiste en otros escritos posteriores con el fin de alertar al presidente Chávez sobre el constante sabotaje al cual es sometido el proceso de cambio que lidera.
Se puede afirmar sin temor a equivocaciones que en el Liceo Nacional “José Laurencio Silva” está en pleno desarrollo un TSUNAMI de violaciones a la Constitución y a las leyes, especialmente a la Ley Orgánica de Educación y en tal grado de flagrancia que si el profesor Luis Britto García visitara esas instalaciones, seguro que las incluiría entre los “matavotos” y “matavotantes”, porque en realidad desde allí, en connivencia con la Zona Educativa se sabotea impunemente el proceso de cambio que lidera el comandante Chávez.
Para mencionar ejemplos, hay que señalar que la Zona Educativa nombró, para llenar la vacante del profesor José “Cheo” Soto, a Ramón Silva, una persona que no tiene experiencia en el campo de la administración, quien nunca ha ocupado una Coordinación y en su haber sólo tiene 10 años de servicio. Ramón Silva siempre se ha sido desempeñado como docente de aula y su ignorancia es tanta en las lides administrativas que ni siquiera sabe qué hacer con los informes que le presentan sus subalternos.
Por otra parte, para el cargo de Subdirector fue designado Douglas Guerra, un educador bisoño, Docente IV, con ocho años de servicio y quien tampoco tiene experiencia en el ámbito administrativo y en cuyo currículo debería figurar como mérito mayor el hecho de ser hermano de Juan Luis Guerra, Comisionado de la Gobernación del Estado Cojedes, el mencionado en primer término no tiene ningún empacho para atropellar a sus colegas o para tratar de humillarlos, lo que no puede lograr por estar muy por debajo de ellos en el escalafón ético-profesional.
En la designación de Director y Subdirector hubo una flagrante violación al Reglamento del Ejercicio de la Profesión Docente, cuyo Artículo 31 establece con claridad meridiana: “Para ascender a los profesionales de la docencia en las jerarquías y categorías de la carrera docente, se tomarán en cuenta los siguientes elementos de juicio:
1° Años de servicio prestados en planteles o servicios educativos del sector oficial.
2° Títulos, certificaciones y constancias de estudios realizados.
3° El puntaje mínimo establecido de acuerdo con la Tabla de Valoración de Méritos.
4° Memoria Descriptiva o Trabajo de Ascenso, según corresponde.
5° Otros méritos que acrediten legalmente al aspirante, vinculados con la actuación, el desarrollo y la eficiencia profesional.
Hay que señalar que ni Ramón Silva ni Douglas Guerra llenan los requisitos mencionados en el párrafo anterior y, además, su designación como Director y Subdirector del Liceo Nacional “José Laurencio Silva” viola no sólo el Reglamento del Ejercicio de la Profesión Docente, sino también la Ley Orgánica de Educación, la Ley de Carrera Administrativa y todas las leyes habidas y por haber para aplicar la ley de la jungla y para aparentar ser más chavistas que Chávez, cuando en realidad en la Zona Educativa de Cojedes y en todas las dependencias adscritas a ella, los escuálidos psicóticamente disociados, envidiosos, ineptos y saboteadores se aglomeran como lepras infestadas de gusanos para socavar las bases del Proceso Bolivariano.
Asimismo, en el Liceo Nacional “José Laurencio Silva” no sólo se violan las leyes educativas, sino que se atropellan los derechos de los docentes que no se humillan ni aceptan las injustas disposiciones que pretenden imponer las roscas pseudochavistas que en la actualidad tienen el control de la institución para su beneficio personal.
Por otra parte, mediante ambos nombramientos hubo violaciones a las leyes, pues el cargo de Director correspondía, por antigüedad, méritos y profesionalismo, a la licenciada Luisa Reyes, quien aunque no comulga con las ideas del chavismo, tiene un elevado concepto sobre el cumplimiento de sus labores y el respeto a los lineamientos del Ministerio del Poder Popular para la Educación.
En el caso particular de la licenciada Luisa Reyes se comete no sólo un atropello, sino un crimen de lesa humanidad, pues en el Liceo Nacional “José Laurencio Silva” se concedió la jubilación a todo el que tenía su tiempo vencido, menos a ella, no obstante haber cumplido veinte y siete (27) años en el ejercicio cabal de la docencia y a pesar de que en la Ley Orgánica de Educación se establece, en lo concerniente a Relaciones de trabajo y jubilación, Artículo 42: “Los y las profesionales de la docencia se regirán en sus relaciones de trabajo, por las disposiciones de esta Ley, por las leyes especiales que regulen la materia, la Ley Orgánica del Trabajo y demás disposiciones legales que le sean aplicables.
EL PERSONAL DOCENTE ADQUIERE EL DERECHO DE JUBILACIÓN CON VEINTICINCO AÑOS DE SERVICIO ACTIVO EN LA EDUCACIÓN, CON UN MONTO DEL CIEN POR CIENTO DEL SUELDO Y DE CONFORMIDAD CON LO ESTABLECIDO EN LA LEY ESPECIAL”.
La decisión perjudica a esta profesional, cuya carrera administrativa se ve truncada por obra y gracia de las roscas “matavotos” y “matavotantes” que desde la Gobernación de Cojedes y desde la Zona Educativa vienen socavando las bases de la revolución con la depravada práctica del más notorio nepotismo.
De igual manera, hay que destacar que en el Liceo Nacional “José Laurencio Silva” se ha desatado una persecución, la clásica cacería de brujas y se acude al expediente de amenazar a los docentes con sanciones de todos los tamaños y colores, lo que viola el Artículo 41, sobre la estabilidad en el ejercicio de la carrera docente, el cual señala: “Se garantiza a los y las profesionales de la docencia, la estabilidad en el ejercicio de sus funciones profesionales, tanto en el sector oficial como privado gozarán del derecho a la permanencia en los cargos que desempeñan con la jerarquía, categoría, remuneración y beneficios socioeconómicos en correspondencia con los principios establecidos en la Constitución de la República, en esta Ley y en la ley especial”.
La situación expuesta no solamente afecta a los profesores del Liceo Nacional “José Laurencio Silva”, sino que incide también sobre el rendimiento académico y la conducta del alumnado, el cual se ha visto desorientado anímicamente golpeado por decisiones que ellos saben, como seres pensantes, que son injustas y no son propias de un sistema que se denomina socialista, pero que está herido de muerte por el virus del fascismo y del terrorismo.
Finalmente se hace necesario formular un llamado al profesor Héctor Navarro, titular del Ministerio del Poder Popular para la Educación en el sentido de que oiga los problemas de los docentes del Liceo Nacional “José Laurencio Silva” y trata de darles una solución satisfactoria.
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