Publicación de una carta mediante la cual un ciudadano manifiesta su temor por las amenazas de invasión a la República Bolivariana de Venezuela por parte de yanquis y colombianos.
Con el ruego de que tratara de ayudar en su difusión, el ciudadano Luis Salas Portillo hizo llegar a nuestra sala de redacción la siguiente misiva:
Aunque sé que el presidente Hugo Chávez no lee ni siquiera un medio como Aporrea, el cual se tiene como la tribuna de los revolucionarios, y que además los integrantes de su entorno no dejan llegar a él críticas, comentarios, sugerencias ni reclamos, voy a perder un poco de mi tiempo para escribir estas líneas, que constituyen una súplica destinada a tratar de despertar el sentido de la realidad en el máximo dirigente de la llamada "Revolución Bolivariana".
Comenzaré por decir que entre todos los venezolanos, me siento el más asustado, o mejor dicho, el más aterrorizado ante las amenazas de invasión que han proferido los Estados más terroristas del planeta: Estados Unidos, Colombia e Israel (en orden alfabético y no de acuerdo con su mayor o menor grado de criminalidad, porque todos son asquerosos asesinos y depredadores sin escrúpulos).
Asimismo, cuando comienza el día, me levanto con el presentimiento de que no podré comer porque la caterva de comerciantes especuladores y hambreadores despiadados han subido tanto el precio de los alimentos que el pobre salario mínimo (que cada día se minimiza más) no alcanzará ni siquiera para comprar un pan campesino, porque son precisamente, las panaderías las más abusadoras en relación con los aumentos, sin que nadie haya querido poner coto a esta situación, quizás por cobardía de los funcionarios de INDEPABI o por su complicidad con los dueños de esos establecimientos.
Hay que señalar que la situación en otros renglones es similar y que a pesar de que el gobierno tiene redes de proveedores como MERCAL y PDVAL, la especulación sigue campante, porque ambos venden productos a dueños de supermercados y abastos, los cuales los transfieren a otros envases y los venden al público como les da la gana, propiciando, de paso, una escasez ficticia gracias a su acaparamiento.
Por otra parte, a pesar de la Misión Barrio Adentro I y II, la salud del venezolano sigue siendo precaria y la asistencia que recibe es cada vez peor, primero porque este es un pueblo enfermo y en los dispensarios y Centros de Diagnóstico Integral no hay medicinas, además, no obstante la verdadera vocación de los médicos cubanos y de algunos venezolanos, así como también del personal que allí labora, muchas veces sus esfuerzos no cristalizan por falta de recursos, pues no hay colaboración de alcaldes ni gobernadores "revolucionarios" y mucho menos si estos son escuálidos, en otras palabras, la “MISIÓN BANDERA” del comandante Chávez está por los suelos, aunque él diga lo contrario. Para que vea que no estoy “tirando piedras”, como él suele decir de quienes formulan denuncias, lo reto a que visite el CDI “Sol de Taguanes”, fácil de localizar.
Con respecto a la educación, me gustaría que el Presidente abriera los ojos y se diera cuenta de que jamás se podrá alcanzar ni siquiera el nivel más bajo de socialismo con los docentes que hay en el país, comprometidos casi todos ellos con el viejo status y practicantes de una continua labor de sabotaje gracias a que el personal administrativo de escuelas y liceos pertenece a las filas de los escuálidos, quienes paralizaron el país en 2002 y todavía mantienen esa situación en virtud de la cobardía de un gobierno que tiene el más amplio respaldo de la ciudadanía, pero cuya actitud sigue siendo de complacencia hacia la "catajarra" de activistas de AD y Copei que aún permanecen impunes a pesar de haber cometido toda clase de actos delictivos, incluso asesinatos.
Conviene señalar que en la República Bolivariana de Venezuela ya no es posible ni siquiera adquirir una cocina de gas porque el precio de éstas no es que esté por las nubes, sino en Saturno y ningún trabajador podrá reemplazar su vieja cocina por una nueva. Igual sucede con otros artefactos domésticos.
Sobre casas, apartamentos y automóviles es mejor no hablar, porque estos renglones sí constituyen causa de verdadero llanto y para el noventa (90) por ciento de la población son una quimera, otro sueño irrealizable.
Pero vamos a dejar hasta aquí la "quejadera" para expresar lo que yo haría en caso de estar en el pellejo del presidente Hugo Chávez Frías, quien haga lo que haga, siempre va a ser considerado un dictador, tirano y asesino por las malévolas fuerzas de la derecha mundial, especialmente por los fascistas paramilitares y reyes del narcotráfico (léase Estados Unidos y Colombia), hermanados en su criminal empeño de acabar con el proceso de transformación que se trata de establecer en la república Bolivariana de Venezuela y en otros países de la América Latina.
En primer lugar, yo realizaría un censo relámpago para determinar cuántos colombianos y sus descendientes hay en el país, así como también el número de ellos que están contra Chávez y su proyecto de socialismo. Una vez determinadas estas cifras, proceder a expulsarlos inmediatamente, luego de expropiar todas sus pertenencias.
Ah, olvidé señalar que este procedimiento hay que seguirlo también con individuos de otras nacionalidades, especialmente los chinos, especuladores implacables que actúan impunemente y encarecen al máximo la vida del venezolano, también, al parecer, con la complicidad de las autoridades.
Por otra parte y como condición "sine qua non" hay que enfatizar en el cierre total de Globovisión, Venevisión, Televen y todos los demás canales de televisión que se dedican todo el santo día a manchar la labor gubernamental y a negar los logros. Igual hay que hacer con las emisoras de radio y los periódicos como El NAZIonal. De no hacer esto, la debacle en las elecciones parlamentarias será total.
Con respecto a las elecciones a efectuarse en septiembre de este año, si yo estuviera en el pellejo de Chávez no las permitiría, porque de ser así, la derrota será contundente. De todas maneras, las pare o no, seguirán diciendo que es un tirano sanguinario.
También es indispensable sacar de sus fortalezas a los gobernadores y alcaldes escuálidos, lo que no se podrá lograr legalmente, sino que habrá que aplicar la fuerza de las armas, porque estamos en presencia de funcionarios paramilitares en los estados que están en manos de los apátridas de la oposición, entre ellos, Carabobo, Zulia, y Táchira.
Pero volviendo al pánico que experimento cada vez que recuerdo los viles asesinatos que perpetran los yanquis en Afganistán, Iraq y el Yemen, yo creo que todos los venezolanos debemos unirnos en una sola voz para suplicarle encarecidamente al presidente Hugo Rafael Chávez Frías que le corte de una vez por todas el suministro de petróleo a esos desgraciados gringos, que están dispuestos a invadir el territorio de la República Bolivariana de Venezuela y masacrar sin piedad al pueblo humilde, sin arriesgar nada.
Presidente, si usted sigue en su actitud displicente y espera a que nos invadan para actuar o a que los secuestren a usted y se lo lleven como al cobardón de Manuel Zelaya, hay que decir sencillamente: NOS FREGAMOS POR EL PATEROLISMO O LA COBARDÍA DE UN JEFE DE ESTADO QUE NO OYE A NADIE.
Ah, Comandante, olvídese de que el negro renegado que en la actualidad es presidente de los Estados Unidos va a rectificar el rumbo de su política. Los yanquis, con muy poquísimas excepciones, nacen con el pensamiento puesto en la riqueza y el afán de dominar el mundo mediante matanzas indiscriminadas.
Aunque sé que estoy arando en el mar porque estas súplicas no le llegarán en estos momentos, espero que algún, día, luego de la debacle de la cual usted mismo sería el principal culpable, una vez que las lea, diga: MI INDECISIÓN HUNDIÓ A ESTE PUEBLO.
(Sala de Redacción de “En los Tiempos del Cambio)
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