Saludos a todos y el deseo de que el éxito, la felicidad y la prosperidad los acompañen ahora y siempre. A continuación voy a transcribir un excelente artículo de Mariadela Linares publicado el pasado domingo 27 de abril en el diario Últimas Noticias, donde ella escribe todos los domingos.
Mariadela no sólo es una magnífica articulista, sino que es periodista en el estricto sentido de la palabra. Sus producciones se ciñen estrictamente a la verdad y siempre está dispuesta a desenmascarar a quienes utilizan los medios de información para propósitos bastardos.
Por otra parte, Mariadela Linares hace gala de un verbo que muy pocos periodistas o columnistas del país saben utilizar, pues expresa sus ideas con una soltura increíble, con impecable ortografía y con extraordinario dominio de la gramática.
El artículo de Mariadela al cual me refiero tiene como título “Los obscenos privilegios” y su contenido es el siguiente:
Los obscenos privilegios
Por Mariadela Linares
Publicado en Últimas Noticias el 27/4/08
La lucha del Presidente contra la corrupción pareciera una cruzada en solitario. Poco se escucha hablar a sus voceros sobre el espinoso tema y menos aún se oyen propuestas que permitan avanzar en un esfuerzo por contener el “nuevorriquismo” que ataca a algunos “revolucionarios”.
Creo que la campaña debería abarcar no sólo el combate al enriquecimiento ilícito que se manifieste en la desviación de recursos, en malversación, en apropiación indebida, en contrataciones a terceros que en realidad son primeros, en el despilfarro, sino también en el abuso de los privilegios que confiere una posición de poder y que también son obscenos.
Que un par de motorizados armados, sin identificación, sin uniforme, con cara más bien de hampones, detengan el gráfico en un semáforo porque va a pasar un funcionario que no quiere hacer cola, es un grosero abuso. Eso no lo aprendieron los “revolucionarios” locales de los cubanos: los de allá cortaron caña, pegaron bloque sobre bloque, todos como iguales, a la hora de levantar su inédito proceso.
La ostentación de riqueza en las carteras de marca, en la ropa de firma, en la instalación de gimnasios y comederos ejecutivos en oficinas públicas que antes fueron privadas, es una tremenda contradicción.
El uso de la publicidad para promoción personal también es un privilegio obsceno. Se supone que aquí se está construyendo una revolución, no promoviendo reinados.
Los liderazgos se alcanzan con base en el trabajo y esfuerzo colectivos y no en campañas publicitarias cuyos costos serían mejor aprovechados por los hospitales.
El Gobierno paga enormes fortunas en costosos edificios del este de Caracas para que operen allí oficinas de empresas del Estado. Ni hablar de los hoteles cinco estrellas donde se hospedan en sus viajes los “ejecutivos” ni las fortunas que se gastan en taxis privados. Eso sin mencionar las famosas camionetas.
No estaría demás que el Presidente mande instalar un buzón de quejas contra los obscenos privilegios de unos cuantos de sus colaboradores.
Se sorprendería conocer algunos ejemplos, como los que esta articulista recibe en su correo cada vez que toca el tema.
No hay comentarios:
Publicar un comentario